Versionar (o reversionar, como se prefiera) una obra de tal calibre como «La Pérgola de las Flores» (original de Isidora Aguirre) puede parecer desafiante incluso para compañías o dramaturgxs empapados en teatro. Pero la compañía «El Retorno Biobío» asumió hace algunos años la tarea y el resultado es todo un éxito: en convocatoria de público y, obvio, en lo que sucede sobre «las tablas».
Demás está explicar de qué se trata la obra
Todxs la conocemos -o al menos, hemos oído hablar de ella- porque es parte del imaginario colectivo de muchas generaciones. Y por eso mismo, su éxito. Aquí la compañía El Retorno no necesitó adaptar innecesariamente los elementos del Santiago de la primera mitad del siglo XX a nuestros días. Se mantuvo todo, tal como lo recordábamos salvo sutiles guiños a la contingencia nacional, lo cual agradezco, sin miedo de sonar «tradicionalista».
La energía desbordada sobre el escenario, por su parte, era contagiosa. Y no lo digo yo; lo dicen los cientos de personas que coreaban una a una las canciones que simbolizaban la defensa de «la Pérgola» ante los cambios urbanos y sociales del siglo XX. Y bueno, los celulares alzados grabando cada detalle de esta entrega solidaria de El Retorno Biobío.
Cabe destacar que esta presentación de La Pérgola de las Flores fue una función benéfica, cuyas entradas se vendieron bajo la modalidad «paga lo que puedas». ¿Entradas? Sold-out.
