Guitarras nostálgicas y autogestión: así es el debut de Taciturnos

Guitarras nostálgicas y autogestión: así es el debut de Taciturnos

En tiempos donde la industria musical cambia constantemente, los angelinos de Taciturnos decidieron hacer las cosas a su manera. En febrero lanzaron su debut, grabado en casa y producido íntegramente por ellos.

El álbum marca el inicio formal del proyecto con el que buscan hacerse un nombre en la escena local, apostando por una propuesta que combina sonido, estética e identidad visual

Taciturnos es una banda joven, sus integrantes tienen entre 19 y 22 años. Se conocieron en la escena de bandas escolares de Los Ángeles. A fines de 2025 comenzaron las primeras intenciones de reunirse para formar este proyecto.

El disco Vilipendio venía gestándose desde antes. Joaquín Márquez, compositor y productor de la banda, había trabajado varias de las ideas pensando en otro proyecto. Cuando Taciturnos se conformó, sintió que esas canciones calzaban más en esta nueva formación.

El resultado es un álbum de 12 temas grabados en un estudio casero, atravesado por una atmósfera nostálgica donde las influencias del shoegaze y el new wave se mezclan con las experiencias y gustos personales de sus integrantes. Un disco que suena a melancolía y a un caos estructurado.

«El objetivo con este disco era tener algo para mostrar. Quisimos hacerlo de la forma más eficiente posible con los recursos que teníamos. Yo soy autodidacta y he aprendido sobre grabación y producción por las mías. Antes de salir a tocar y presentar el proyecto, queríamos tener un material oficial y nos ha funcionado súper bien. Tener un disco o un EP te da más peso a la hora de salir a tocar», explica Márquez.

La grabación también contó con la participación de Alonso, baterista de la banda, con quien Joaquín ya había trabajado en otras bandas, lo que facilitó la dinámica y química musical durante el proceso.

Para Taciturnos la música es solo una parte del proyecto.

Agustina Vidal, vocalista, letrista y rostro visible de la banda, tenía claro desde el inicio que el disco debía existir también como objeto físico.

«Siempre me ha gustado que los discos vengan con diseños, que tengan este folleto que se pueda hojear y que aporte otra información que expanda la experiencia. Nosotros compramos los CDs vírgenes y grabamos el disco en ellos. Al CD le pusimos un diseño y tenemos dos versiones: una básica más accesible que viene en un sobre y otra más trabajada, con más diseño y visualidad. Nos ha ido super bien con las ventas, en cada presentación vendemos copias y la gente prefiere la versión más trabajada. Pensamos el disco como algo que a nosotros como oyentes nos gustaría encontrar en bandas que nos gustan», comenta

Las letras también tienen un origen particular, Agustina se inspira en la literatura. Escribe poemas que luego con Joaquín, adaptan a letras de canciones.

«Me gusta leer a mujeres y saber cómo era ser mujer hace cien o doscientos años. Me gusta escribirles cartas a esas mujeres, a personajes de sus libros, hacerles preguntas y decirles cosas. Así nacen mis poemas y a partir de esas ideas vamos creando las letras. Me gusta mucho la literatura de María Luisa Bombal, me gusta ella y su historia.», explica.

La parte visual es otro elemento fundamental en la identidad del grupo. Los años veinte, lo vintage y ciertas atmósferas oscuras aparecen de manera recurrente. De eso se encarga Caín, bajista de la banda.

«Yo vivo en Conce y participo harto de la escena hardcore. Me he dado cuenta que muchas veces la primera impresión que uno se lleva de una banda es el en vivo. Por eso creemos que el show es algo súper importante que hay que cuidar. Tratamos de ser nosotros mismos y darlo todo, dar un buen show y pensar en el público. Adaptamos nuestra presentación según el lugar donde toquemos y el público que atraiga», señala.

La autogestión también se refleja en cómo el grupo organiza y delega su funcionamiento interno.

Caín se encarga de la identidad visual, el diseño y la imagen del proyecto. Joaquín lidera la composición y el trabajo técnico del sonido, mientras que Agustina, además de escribir y cantar, gestiona las fechas en vivo y las relaciones públicas de la banda.

Una forma de trabajo que responde a cómo funciona la industria musical actual.

ESCENA LOCAL Y PROYECCIONES

El cuarteto dice sentirse parte del movimiento musical de la región del Biobío y destaca el rol que cumple Concepción como ciudad musical efervescente y un punto de encuentro para músicos y bandas.

Para ellos, construir comunidad dentro de la escena es algo fundamental.

«Tuvimos una fecha en el Bar Refugio y nos pidieron llevar dos bandas. Invitamos a los Sunny de Los Ángeles, con quienes hacemos estilos súper distintos pero hemos hecho muy buena onda. También invitamos a Dinofagia, que nunca se habían presentado en vivo y fue bonito compartir esa primera vez con ellos, dar la oportunidad a una banda amiga de subirse a un escenario por primera vez», recuerda Joaquín.

Taciturnos es una palabra que alude a alguien silencioso o reservado. Pero detrás de ese nombre hay una banda joven que tiene mucho que decir y que tiene claro cómo quieren abrirse espacio dentro de la escena.

Para este año, su objetivo es simple: mostrar lo más posible su primer disco, tocar en distintos escenarios, llegar a distintos públicos y seguir construyendo camino dentro de la zona.

Su próxima presentación será el 21 de marzo en Quinta Newka, en Los Ángeles. Para más detalles de sus shows, informaciones y datos de la banda, síguelos en sus redes @taciturnoss.

Información redactada y recopilada por Cristóbal Ramos.

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