Después de un puñado de sencillos que funcionaron como provocaciones fragmentadas, Los Brandon Marlos finalmente ensamblan las piezas con el estreno de ¿Qué pasó?, su primer álbum de estudio, grabado en Zen Estudios y producido por Matías Vásquez. El resultado es un disco que reafirma su identidad: punk con intención moderna, letras filosas y un enfoque sonoro más pulido de lo que suele permitir el género.
La estructura del álbum condensa una narrativa emocional que va de lo enérgico y satírico hacia lo oscuro y reflexivo. En los primeros tracks, el sarcasmo domina con frases como “Te despertaste en la mañana y te metiste a tu Instagram para mostrarle tu vida perfecta a todos” (en El Satélite (te tiene)) o “Somos esa banda que nadie quiere escuchar, la más baja de la mafia musical” (en Vendo Drogas). Son canciones cortas, urgentes y sin filtros, que critican la hipocresía institucional, el hastío cotidiano y la desconexión emocional en la era digital.
El punto de quiebre llega con Distopía, una pieza instrumental de tono más alternativo, que marca la transición hacia un ánimo más denso. Desde ahí, el disco se vuelve más introspectivo y sombrío, con una rabia que se acumula hasta explotar en el tema que le da nombre al disco: ¿Qué pasó?. Allí, el grupo dispara algunas de sus líneas más demoledoras: “Pero ten cuidado, el nihilismo fluirá, será el día en que caiga la Cultura Occidental” y “Nuevos esclavos del teléfono, sienten un orgasmo cuando reciben un post”.
Un paréntesis interesante es Stone Cold Lady, canción cantada en inglés que aborda el desamor desde un ángulo emocional distinto, sin perder la crudeza del sonido general.
Musicalmente, el grupo abraza el punk británico, el garage sesentero y cierta sensibilidad indie, sin caer en la nostalgia ni en los clichés del punk más ramonero. “Le quisimos dar una producción moderna para darle una vuelta a nuestras influencias”, comentan. La mezcla y masterización —a cargo de Jaime Rodas, Matías Vásquez y Francisco Holzmann— enfatiza la organicidad: guitarras que dialogan en dúo, bajos protagonistas, y arreglos vocales como sello identitario.
Visualmente, la portada creada por Manuel Larraín reúne y expande las gráficas de los sencillos anteriores, revelando el concepto total del álbum: un mundo caótico y vigilado, donde la Tierra parece sitiada por fuerzas culturales, tecnológicas y existenciales. El logo y las fotos fueron realizadas por Josefina Lihn.
¿Qué pasó? no sólo nombra al disco, también funciona como diagnóstico generacional: una pregunta lanzada al aire en medio del ruido, el desencanto y el desconcierto. Un debut que no busca respuestas, sino incomodar, hacer ruido y decir lo que muchos callan —aunque sea a gritos.