La velada musical de Carlos Cabezas no escatimó en invitadxs. Vimos pasar a Cuti Aste, Pancho Molina, Gonzalo y Álvaro López (este último durante el himno, «El Frío Misterio», que cerró la jornada), la impostergable artista penquista Rocío Peña en el bloque piano (junto al pianista Camilo Salinas, durante 2/3 canciones («Adiós Amor», 2011, y «Amor del cielo», 2004).
Así podría definirse parte del extenso show de Carlos Cabezas sobre el escenario principal del Teatro Biobío, una invitación a dejarle de temer o mirar con recelo la experimentación sonora. Pero bueno, también podríamos decir que la carrera completa de Cabezas y Electrodomésticos es eso: perderle el miedo a jugar con los sonidos hasta puntos inimaginables. Y así nos regala una experiencia sublime, regando nuestros oídos con todo su repertorio.
¿Te lo perdiste? Nuestra invitación es que revises las postales que dejó esta jornada: un culto a la originalidad sonora intergeneracional.

